domingo, 5 de septiembre de 2021

En recuerdo a Olatz Vázquez.

 


 La vida lo vale todo. 

Aristóteles dijo que en algún momento de su vida que la suerte llega cuando la flecha alcanza al del otro lado. De forma narcisista llegamos a pensar que todo el mundo es prescindible menos nosotros mismos.

Nuestro inconsciente, según algunos investigadores, no conoce el tiempo o la muerte. La rutina de nuestra vida nos hace creer que vamos a estar, de cierta forma, aquí para siempre. Tomar hoy conciencia de que algún día vamos a morir. Y morir, no la muerte en si, es lo horrible.

Olatz fue una persona que a través de su fotografía y sus palabras terminó convirtiéndose en un referente de la lucha contra el cáncer.

Bien, la verdad es que ella no quería ser un referente, ni ser fuerte, ni que un cáncer la devorase con fruición. Olatz quería vivir. Con su pareja, con su familia, con sus pasiones. Recibir de la vida todo lo que alimenta nuestros sentidos, crecer y expandirse.


Olatz fue mal diagnosticada varias veces y la prueba que revelaría su verdadera enfermedad retrasada por el COVID-19 y las nuevas medidas que se han adoptado para combatir esta pandemia.

Aquí quería llegar yo. ¿Podemos seguir presumiendo de ser un referente en medicina preventiva ahora que los centros de atención primaria casi están cerrados a cal y canto?. ¿Cómo se va a dar una atención con un mínimo de calidad si no es presencial?. ¿Con cuantas vidas más como sociedad tendremos que cargar a nuestras espaldas?.

Siempre se carga contra lo sobresaturado que está nuestro sistema sanitario cuando el verdadero problema reside en la falta de contratos nuevos. Está sobrecargado porque es algo que se permite.

No hay medicina preventiva sin diagnósticos precoces. Esto es aplicable al cáncer, y a cualquier otro tipo de enfermedad cuya buena resolución o al menos una mejor calidad de vida como resultado dependa precisamente de esto.

El 3 de Septiembre Olatz fallece a consecuencia de su cáncer gástrico y pasa a ser una víctima más de nuestro fracaso como sociedad. 

Es imposible que nos podamos poner en la piel de alguien que haya tenido que pasar por este proceso.

La increíble dureza y sensibilidad de sus fotos y sus palabras quedan como legado. La terrible soledad y miedo que habrá sentido como una realidad para el recuerdo. Peleas con todas tus fuerzas hasta que la enfermedad te ha consumido tanto que simplemente te dejas ir. Porque todos tenemos un límite físico y mental que no podemos superar. 

Yo, como tantos otros, no te conocía. Pero tengo una forma muy especial de entender la vida y por ti y por todos los que han tenido que pasar algo parecido, de verdad que siento verdadera y genuina tristeza.

Especialmente cuando llegan frases como: "bueno, es lo que hay". "Luchó hasta el final". "es un referente y un ejemplo a seguir". "Tenemos que trabajar para que cosas como esta no se vuelvan a repetir" Me vuelvo a dar cuenta de que nuestra hipocresía no conoce límites, Siempre intentando darle un valor de positivismo a una tragedia, porque como he dicho al principio de esta entrada, la flecha le ha dado a otro. Si le diésemos un valor más real a todo lo que pasa, tal vez seríamos más grandes como sociedad y como personas.

Todas las estrellas cuentan y son preciosas. Que una al apagarse apenas se note, no quiere decir que no fuese importante.

Finalmente os dejo con algo que ella escribió y me gustó mucho:

"A veces me abrazo y me digo lo mucho que me quiero. Lo mucho que quiero a mi pequeño y huesudo cuerpo. Lo mucho que quiero a mi pelo corto, mis uñas resquebrajadas y mi vientre inflamado. Me quiero en mis días de bajón, en mis días de 'no puedo más', en mis días de dolor. Me quiero cuando tengo miedo y cuando no. Me quiero ahogada en mis lágrimas y en mi risa escandalosa. Me quiero en mis días de lucha y en los de derrota. Me quiero en mis inseguridades y en mi fortaleza. Me quiero, a pesar de todo, a pesar de nada. Me quiero."


Espero que puedas descansar en paz.






jueves, 25 de marzo de 2021

Por favor, no pises las flores.

 

 "Odio el cielo, porque se lleva a toda la gente que quiero.

Parece que tú vas a desaparecer también.

Una vez escuché que con un nuevo amor olvidas los antiguos. ¿Es así como funciona?

Mi corazón duele ... ¿Está bien?

Este es un lugar extraño. Las flores crecen aquí durante todo el año, así que las estaciones no vienen y van y los sentimientos no cambian. Me confunde mucho.

A veces, veo a gente con esos mismos ojos. Los mismos que los tuyos. No estoy segura de como sentirme.

¿Lo conoces? ¿Sabes donde está? No se si debería preguntarte o no.

Se lo que es el dolor de una separación y sin embargo, ¿Por qué encontrarte hace que me sienta tan feliz?

Es cruel. Este camino, terminará un día también.

Será solitario y triste, pero sonriamos y digamos - Nos vemos pronto ¿Vale?.

Eso es. Me rindo. Me gustas. 

¿Por qué yo?

Es hora de despertar. El sol está saliendo. Por favor, no pises las flores.

Me alegro de que vinieses, pero te estás alejando de mi y yo de ti.

Estoy ascendiendo. Desaparezco en el cielo también. Pero ahora puedo verte.

Estás llorando. 

No llores más o empezará a llover."

A. G


Como no siempre uno encuentra las palabras para describir lo que está pasando he decidido utilizar este texto. Podéis darle el significado que más os plazca. Que podáis tener paz interior, descanséis y os sintáis renovados.

Y por favor. No pises las flores al salir. Les tengo cariño, llevan toda la vida dentro de mi.





viernes, 8 de enero de 2021

Cuéntame un cuento.

 


    "El sufrimiento es el esfuerzo mental contra el que luchamos basado en nuestra narrativa del dolor".

La frase entrecomillada de arriba viene a decirnos que nuestro sufrimiento se puede hacer más llevadero si le damos una nueva perspectiva, lo revaloramos o buscamos nuevas formas de adaptarnos; esa es la palabra que define al ser humano: adaptación.

Nada más lejos de la realidad que tu desarrolles esas nuevas formas de enfrentarte a tu realidad y que intentes redimensionarla no quita que igualmente estés hundido en el pozo hasta el cuello. Tal vez te pueda parecer más bonito pintado de colores, con unas gardenias y sacando un brazo con un vermú, pero un pozo siempre será un pozo y tener el agua hasta el cuello siempre será malo.

Adaptación no es lo mismo que arreglar el problema.

Además de la selección natural ahora mismo somos víctimas también de la selección social que hemos creado.

Somos más que nunca sub productos para ser usados, tirados y consumidos unos por otros en múltiples formatos.

Si algo ha demostrado esta pandemia es que los pilares que sostienen el estilo de vida del mundo moderno son mucho más finos de lo que pensábamos y que el peso por encima es demasiado grande.

Hemos demostrado que somos egoístas e insolidarios y los que se han quedado atrás, hasta luego.

¿Existen los héroes? Sí, pero la gente los confunde con profesionales necesarios. A nadie le deberían de aplaudir por hacer bien su trabajo. El cumplimiento del deber ya debería de ser gratificación suficiente junto con el sueldo. Pero hay gente que si no se siente reconocida literalmente no siente nada.

Al héroe de verdad te lo encontrarás un día, te sacará del pozo, se despedirá y no volverás a saber nada de él, porque como he dicho, hacer algo bueno ya debería de ser gratificación suficiente. 

Y al final la verdad es lo que queremos hacer de ella. 

Imposible saber el destino del gorrión, si habéis leído el post anterior, pero hace meses que no canta. Teniendo en cuenta su vida media, tal vez llegase su hora y se haya ido a tomar la ruta escénica al otro lado.

Ese pajarillo sin saberlo, fue un héroe, si supimos aprender de su historia.

Todos los días nos recordaba lo importante que era mirar hacia fuera y sacarnos los cables de la cabeza.


David.



miércoles, 8 de abril de 2020

Pequeño y libre gorrioncillo


 Me levanto de la cama. tengo que ir a abrir la ventana porque el calor en la habitación es asfixiante. Son, como siempre últimamente, las seis de la mañana, parece que es la nueva hora que ha elegido el día para robarme el sueño. Puedo escuchar a un gorrión cantar muy fuerte, casi parece un trino. Dicen que como tantas otras aves se están extinguiendo. ¿Nos estará dedicando a toda la plaza su canción?. Me pregunto si nos echan de menos o se alegran de que estemos confinados tantos en nuestras casas como zapatos ordenados en sus cajas.

Ahora envidio al pájaro, sus alas lo llevan a donde nadie puede tocarlo. Altivo y poderoso en su rama. Estoy por sacar el afinador a la ventana para saber en que tono está cantando.

Un ave, en un árbol, con todo el mundo abierto hacia el horizonte.

Nosotros, en nuestras casas, en nuestras habitaciones, mirando el mundo a través de las pantallas de ordenador y los teléfonos móviles. Nunca nos habíamos encerrado tanto dentro de nosotros mismos; de manera artificial, sin muchas veces aprovechar para interiorizar realmente sobre nuestros sentimientos y valores de nuestra vida. Estamos dejando pasar la oportunidad de poder sincerarnos con nosotros mismos. Nos lo merecemos y nos hace falta.
Parece que mientras haya comida, agua, y dinero para seguir pagando las facturas podríamos mantener este estado indefinidamente. Esto es, en todo caso, sacarle el peor partido posible a nuestra capacidad de adaptación. A la tierra no le importa que vivamos de mentira. Porque desde luego de verdades no vivimos gracias a los medios de comunicación.

¿Estará la gente meditando sobre todo esto?
¿Habremos llegado al punto de inflexión que tanto necesitábamos superar?

No lo está haciendo por nosotros. Pero ese gorrioncillo libre que nos canta, que nos hace sacar la cabeza de las pantallas y mirar otra vez hacia fuera, recordándonos de verdad donde está el mundo no sabe el favor que nos está haciendo. La naturaleza es generosa.

Y vendrán tiempos nuevos después del confinamiento.
Espero que podamos verlos con ojos diferentes.
Tenemos a ese pequeño pájaro para no olvidarlo.

lunes, 13 de enero de 2020

El Miedo




 Como ya es tradición en este blog, escribo una entrada por año si hay suerte, sitio este del que me acuerdo siempre,pero por el que no paso nunca, salvo para desahogarme (y ya de paso si alguien puede sacar algo productivo, pues que aproveche).


Hay algo pequeño en nuestro interior, como un tumor, pero que se alimenta de nuestros sueños y anhelos. Devora nuestros momentos felices y nuestras ilusiones, se come nuestro paso firme, nuestra voz alta, respira nuestro aire y nos cierra las puertas. Se alimenta a través de nuestros sentidos dejándonos solo el temblor, la debilidad, la apatía, el dolor y la náusea. Hasta a veces se alimenta de nuestra capacidad de desahogarnos y se bebe nuestras lágrimas. Nuestro interior se convierte en un cuarto oscuro a través del cual solo percibimos un sufrimiento ilimitado, la caída sin fin, chocar contra la pared que ya no ves y ser atravesado constantemente por un sentimiento de culpa.

Te mueves a cámara lenta por un mundo que se mueve a cámara rápida. Siempre esa sensación de haberse quedado atrás y solo. Contemplas la belleza de un mundo que no puede ser compartido. Vives sin poder terminar el ciclo.

Cuando te pones la máscara, eres otra persona, aunque va teniendo grietas, te ven más fuerte, más seguro, amable y cercano, algunos, incluso un ejemplo a seguir. Te sorprende como los puedes tener tan engañados y como puedes engañarte tanto a ti mismo. Tal vez no puedan verlo - me termino preguntando.

Y a pesar de todo somos seres que llamamos la atención, porque todos los pedazos que escondemos deben de hacer mucho ruido, que es tan poco lo que tenemos que no nos importa darlo todo hasta quedarnos vacíos o que se escapa toda la música que queda, esa melodía que dice agridulcemente que nos gustaría poder ser libres. Poder huir de ese vacío que además de llevarnos a nosotros amenaza con llevarse todo lo que se acerca.

Pero hay una cosa de la que no os habéis dado cuenta: No sabéis lo fuerte que hay que ser para ponerse la máscara y salir a enfrentarse al mundo.


"La gente no miraría con tanta alegría al sol si supiese toda la sangre que está secando" - Ernest Becker.

domingo, 26 de noviembre de 2017

¿Se ve la tierra diferente desde el espacio ahora que hay luces LED?



      Suena el teléfono. Como siempre, no llego a tiempo. Tres tonos antes de perder la llamada, esta vez me han querido un poco más que de costumbre.

Todo son corrientes. La vida que se mueve y nos rodea por todas partes. La que transporta nuestra sangre por nuestro universo interior y todo a lo que vamos dando forma individualmente y con propósito o en conjunto y a veces sin darnos cuenta. Como ver desde lo alto y lejos una ciudad iluminada de noche. La misma sensación que cuando se abre el telón en el teatro. Pero en esta era más que nunca parece que solo reaccionamos al movimiento de lo que está lejano. Todo se va marchitando a nuestro alrededor mientras vemos a lo lejos como se van apagando las luces y llegan otras nuevas. El tiempo pasa contemplando corrientes y universos infinitos. Nos derramamos hasta la última gota, en contemplativa armonía ajenos a nosotros mismos.

Algunos nos arrancamos los cables de la cabeza, salimos de la monotonía de las imágenes y los interminables bloques de texto que cargan desde todas partes, el borrón que nos cegaba y el ensordecedor ruido que nos tenía bloqueados. Otros serán ahora los que vean la nueva luz, tal vez despierten y dejen de ser espectadores. Sabes que en otros lugares otros resuenan, se unen al baile y fluyen, que suenan diferente, que se enamoran de tu misma melodía. Vuelven a sentir como en sus pulmones entra el aire, que hay alegría en el dolor de la vida.

Y todo se ha vuelto más nítido, sólo o acompañado, entero o arrastrando los pedazos, emprendes el camino más libre de lo que nunca has sido, orgullosamente desafiante danzas frente a la nada que al final a todos nos espera. Porque hemos sido, somos y seremos la espada que atraviesa el corazón de la muerte. Somos un estallido. Estamos vivos. Estamos vivos.



domingo, 15 de octubre de 2017

¿Armonía?


 "El bosque sería un lugar muy triste si solo cantaran los pájaros que mejor lo hacen" - R. Tagore.

Es una frase profunda y llena de matices, habla de una armonía.

Si dejamos atrás este ejemplo de bosque y subimos mucho más alto, hacia la órbita, estamos siendo partícipes de la representación suprema: El sonido de todas nuestras creaciones y los producidos por la naturaleza, el himno producido por los seres que se puede traducir en expresiones de alegría y júbilo, o simplemente paz y tranquilidad. Todo esto resonando junto a las explosiones materiales, los gritos de dolor y de llanto, el sonido de hueso, carne y vegetal al ser aplastados y devorados, los estertores de muerte y sufrimiento de millones de seres vivos. La furia del mar y las tormentas. El sonido del viento que desde hace siglos arrastra el polvo de nuestros huesos. El concierto del gran ciclo de la existencia, creación y destrucción.

Independientemente de que sea una composición con disonancias usadas de forma magistral, es imposible no preguntarse si en algún lugar existe algún ser que pueda estar disfrutando de ello. De ser así, maldito cabrón, puedes estar seguro de que nuestra mente es igual de grande que tu paciencia o misterio y llegará el día que estemos lo suficientemente cerca como para escuchar tus aplausos o tu silencio. Y si no podemos encontrar esa armonía durante este regalo que es la vida, pues la crearemos, porque esa es nuestra especialidad, nos adaptamos, nos superamos y sobrevivimos. Y hasta cuando queremos somos menos egoístas de lo que pensamos porque como también decía Tagore: Dentro de nuestro universo que nace llevamos todos los demás que han fracasado; aquí no nos olvidamos de nadie.






domingo, 20 de noviembre de 2016

Círculo de transmutación



 Tiempo atrás me comentaron que esos árboles que tanto me gustan, aquellos cuyo tronco y ramas se han curvado como dejándose llevar por el viento, casi tocando el suelo, tienen una simbología triste o negativa, porque su forma es perfecta para dar cobijo, pero sin embargo están podridos por dentro, se han quedado vacíos. Y a pesar de todo, mundo egoísta, no solo murió de pie el árbol sino que además fue pilar, centro, reposo y memoria de toda la vida que a su alrededor siguió girando. Y aun después de muerto sus restos seguirán siendo coraza de aquellos que queden y vengan, como las huellas que vamos dejando en las personas.

Abres una puerta, otras cien se cierran, vamos eligiendo un camino. Para conseguir algo se ha de entregar algo equivalente a cambio. Quiérelo todo, piérdelo todo.

Unas veces nos convertimos en un vaso lleno de agua que se desborda en medio de la nada y en cambio otras veces somos un vaso vacío que flota en medio de una tormenta de olas tan altas que no dejan ver sol, cielo o nubes perdiendo toda referencia.

A pesar de todo, por algún motivo, el vaso no se rompe. 

Sobrevivimos, nos adaptamos, mejoramos. Seguimos luchando.

Termina siendo una cuestión de perspectiva, tan grande puede llegar a ser nuestro sufrimiento que nos sentimos como la cosa más débil e insignificante del mundo, creyéndonos a salvo escondidos en nosotros mismos de tanto daño, habiendo olvidado lo más importante, y que no os engañen.

Somos los más fuertes.

Dedicado a Tere.


viernes, 15 de julio de 2016

Diario D - Relato corto dedicado a la gente con depresión y ansiedad


Diario D. 10/06/2016
Urgencias. Madrugada. Colapsado. Estoy en una de las salas donde esperan los pacientes después del triaje. Todos colocaditos con las caritas llenas de dolor y tristeza esperando como si fuésemos una colección de zapatos viejos y rotos con posibilidad de remiendo. Enfermos en procesión de camilla y silla hasta por los pasillos. Tres reclamaciones en hora y media; un celador está de acuerdo con la última, añade que a lo mejor en una de estas les cambian las camillas que usan desde antes de la guerra y así dejan los pacientes de lastimarse y ellos puedan trabajar en condiciones. Iluso. El timbre de megafonía que suena antes de llamar por alguien del personal o por un familiar es digno de las mejores ofertas de vuestro supermercado favorito. De locos.
Justo de frente a donde me han colocado veo a una señora en medio del pasillo tumbada en una camilla, es muy mayor, seguramente más de ochenta. Sus ojos son como dos vidrios opacos y el poco cabello que le queda es completamente blanco. Extrema palidez y delgadez, como si el esqueleto estuviese luchando para romper la ajada piel y salir afuera y gritar todo lo que está contenido en ese cuerpo. Se agita y no para de decir palabras, pero es imposible entenderlas. Respira de forma irregular. Una bolsa de orina llena de sangre y coágulos cuelga por un lado. Me da asco su acompañante, un hombre de unos cuarenta años, con un brazo apoyado en la balda parece demasiado ocupado mirando el teléfono móvil y escribiendo de espaldas a ella con una sonrisa de medio lado. La señora, en un último acto de rebeldía contra el mundo de un movimiento rápido y tenso se arranca la vía que tenía puesta en el brazo que queda en su mano, goteando; entonces deja de hablar y de moverse. Uno de los testigos de la escena se acerca al control de enfermería a comunicarlo, pasará un rato antes de que se la lleven, el cabrón del teléfono sigue el movimiento pero ni siquiera levanta la cabeza. Hay otro gran revuelo en la sala y termina apareciendo el personal de seguridad.
Lo único que quiero es salir de aquí, pero tengo mucho dolor, estoy muy mareado y apenas tengo fuerzas salvo para abrir y cerrar los ojos.
Echo de menos trabajar en el hospital. Se me hace raro ser yo el enfermo. Entiendo perfectamente los dos lados. Broma absurda. Me da lástima admitir que cada uno solo está pensando en salvar y sacar su culo de aquí y buena suerte a los demás. Me da pena la señora.

Diario D. 2X/XX/2016
Mejor de salud.
Casi nadie lo sabe, pero mi película favorita es Blade Runner, no exageraría si dijese que tal vez la haya visto cerca de100 veces.
Siempre he llegado a una conclusión muy particular sobre la escena final:
En medio de una lluvia torrencial, Roy Batty, el replicante, después de haber dado una paliza de muerte a Deckard, le salva la vida y pronuncia el famoso monólogo que comienza con el ‘Yo he visto cosas que vosotros no creeríais’ para finalmente morir.
Batty, entiende mejor que cualquier ser humano la impotencia ante una muerte con el tiempo medido, el volver a la nada, su ego disolviéndose y perdiéndose para siempre como las famosas ‘lágrimas en la lluvia’. Al ser incapaz de llorar, transforma esas lágrimas en el discurso de su propio funeral y tal vez salve la vida de Deckard como una forma de respeto hacia el tiempo y la vida que a el ya no le queda para obtener respuestas.
Como esto es un diario y va de confesiones o desahogarse, no puedo más que sentir pura envidia. Me explico: Nadie y absolutamente nadie quiere morir. El terror a la muerte está grabado a fuego en nuestros genes. Nuestra mente inmortal sabe que nuestro cuerpo se apaga y no podemos hacer nada. Pero si me ofreciesen haber llevado esa vida de experiencias extraordinarias como ‘ver Rayos-C brillar en la oscuridad más allá de la puerta de Tannhäuser’ a cambio de que mi vida dependiese de una batería no recargable, firmaba ahora mismo. Él no tenía miedo a vivir, al revés que la mayoría de las personas. Ni la saudade que tenemos los gallegos, ni tenía que tomar pastillas que le hiciesen de muletas para poder llegar al final de cada día.
Pero no siempre fue así. Pero no siempre fui así. Utilizamos el silencio como arma para aparentar que todo está bien. Nuestros pensamientos pretenden traicionarnos de forma constante, pero por algún motivo conseguimos mantener el control.

Diario D 29/06/2016

Despierto de madrugada, de repente, como aquella noche en la que tan solo era un crío. Abro los ojos y siento que algo terrible va a suceder, tengo mucho miedo pero no me puedo mover ni consigo decir palabra, la luz del pasillo que entra por el hueco de la puerta casi cerrada del todo, lejos de ser la guía que me llevaba a un sueño apacible se ha convertido en un golpe que me quita el aire, la sensación de agobio es tan grande que soy capaz de notar hasta la última fibra de mi cuerpo. Es tan grande el peso que me oprime que siento como si la cama se fuera a romper en mil pedazos y yo a incrustarme en el suelo. No recuerdo nada más de esa noche ni jamás hablé sobre ello.
¿Soportaríais ver la imagen que veo yo en el espejo cada mañana desde entonces?, sentir esos dos arañazos frescos bajo los ojos por donde se derraman mis ganas de forma interminable, invisibles pero totalmente reales, como sentir el viento en tu cara, pero un viento que no alivia ni refresca, un viento que quita el aire y trae pena.
Así fue mi despertar a una nueva realidad. Fui desconectado de Mátrix o como prefiráis llamarlo. ¿Fue una bendición esta enfermedad?  Si de alguna forma renací, pude sentir el dolor de ese parto. Tan solo el paso de los años me revelaría la causa de este don de malditos. Era algo terrible que venía enmascarado de profunda tristeza. Pero no lo era. Todos ocultamos y callamos cosas. Hacer por olvidar para poder sobrevivir. Intentar mantener el control. Todo termina siendo tan subjetivo que tenemos que buscar un propósito más grande para no perder la cabeza.

Diario D 11/07/2016

Paseo por la arena de alguna playa con las aguas en calma. Noto que hay algo brillante en las arenas cerca de mí; encuentro un reloj de muñeca dorado con unas correas de cuero negras algo gastadas; no tiene manecillas ni agujas y el cristal no tiene ni una sola grieta. Noto su pulso sobre mi mano y entre mis dedos. Para mi sorpresa se desprende de mí y se aguanta en el aire colgado de un hilo de luz que llega hasta el infinito. Al final esa luz delgada gana en intensidad y volumen y se termina convirtiendo en un árbol muy alto y de tronco anormalmente fino. El reloj ha desaparecido, así como el resto de la gente que se encontraba a mí alrededor mirando atónita. El árbol emite un fulgor dorado y cegador, todo se vuelve blanco y desaparece. Desaparezco. Me despierto. Por un instante creí recordar una melodía, pero solo queda silencio.
Este es uno de los sueños recurrentes que siempre tenía mi padre. No puedo pensar más que cuando uno va llegando al tramo final del viaje, ya sea de ida o de vuelta, uno solo piensa en llegar a casa. Nada nos hace sentir más en casa que evocar recuerdos de días especialmente felices, tanto gente como lugares que se juntan para crear ese lugar que será nuestra última parada. Toda una vida convertida en una imagen perfecta, en un instante para la eternidad, porque al fin y al cabo la eternidad es solo ese instante en el que te sientes en casa.

Diario D 12/07/16

Recaída.
Disnea, sensación de mareo, presión grande en la cabeza y muchas ganas de llorar.
Realidad: hace años que no sé cómo se llora.
Recuerdo de la adolescencia: tenía una amiga que siempre que me daba un abrazo echaba a llorar, yo no lo entendía, ella siempre me decía que como sentía que yo no podía hacerlo, lo hacía ella por mí. Nunca supe que decirle, ni alivio, veía que estaba jodiendo de alguna forma a una persona que apreciaba –prefiero no evocar más.
Motivo: Creo que el sol no sale casi nunca en esta ciudad porque el pozo negro que llevo dentro lo cubre todo.
Inquietud: pensar que lo que el resto del mundo no puede sentir, la ciudad lo padece y es como si tratara de advertir de la siguiente forma: sus calles vacías y mal cuidadas, suelos rotos llenos de grietas e inmundicias, muros llenos de pintadas reivindicando cosas que jamás sucederán, una ría totalmente contaminada, edificios viejos que van regalando cascotes mientras las ratas y las cucarachas bailan entre ellos, el llanto de animales abandonados, dos astilleros que no son más que fango y chatarra habitados por las sombras de los miles que se fueron. Veo a las palomas matarse por los restos que deja la gente en las terrazas de los cafés, como si estas se hubiesen convertido en los actores de un teatro donde se representa el comportamiento humano. Todo aderezado por un fugaz sol de castigo o lluvias que compiten por ver que cruce se inunda antes.
Cuando paseo me doy cuenta que soy uno más en medio de todo este veneno de gente. Un pulso más de sangre gris de una arteria rota. Una corriente de actores con máscara, salpicados de sangre y mierda con algún propósito.
¿Por qué parecéis felices? ¿Lo sois? ¿Solo pensáis en lo que es estrictamente necesario para vivir? ¿Cómo podéis alimentaros de algo tan anodino?
Ojalá pudiera estallar dando un grito tan horrible que os causase tanto dolor que os abriera los ojos para siempre. ¡Cómo me gustaría poder regalaros toda la ira que llevo dentro! ¡Me encantaría veros arder hasta que no quedase nada y solo reinase el silencio más absoluto!
Dos días sin tomar las pastillas. Navegando en el paroxismo de la ira.
Estaré mejor y volveré a recuperar el control.

Diario D 15/07/16

Creo que si el sentido real de la vida no nos ha sido revelado es porque realmente no estamos preparados para ello. Sí, cuando uno tiene depresión y ansiedad ha pensado mucho en estas cosas, no solo en que se va a morir todo el rato. Hasta del día de agonía más grande pueden salir cosas brillantes, tal vez incluso sea el momento en el que más brillamos; tras pasar el trago amargo se abren puertas cada vez más grandes. Luchamos.  Somos productivos, tenemos un calendario con sueños y objetivos que vamos cumpliendo desde nuestra perspectiva particular. Porque os garantizo que la percepción sobre lo que nos rodea cambia y nos cambia a un ritmo mayor que a otras personas. También es cierto que he conocido a gente que se ha rendido hasta marchitarse de todo, pero de momento, este no es mi caso. Por mucho daño que me haga, tengo la bestia de la ira controlada. No he perdido lo más importante aún: la inmensa capacidad de amar todas esas cosas que me encantan de la vida y mi tenacidad por ver todas mis preguntas resueltas.
Está claro que la vida es algún tipo de regalo dado que ninguno de nosotros ha pedido nacer; al ser algo tan común no nos damos cuenta de la inmensa suerte que hemos tenido, somos nosotros los que estamos aquí ahora mismo, por suerte o para desgracia (no hay dos vidas iguales), aunque lo que es bueno y malo sea totalmente subjetivo, frente a los que nunca saldrán de la nada absoluta, a la que un día volveremos. Nosotros, si, de entre miles de millones que podrían haber sido.
Como posiblemente esta sea la última entrada de este diario en mucho tiempo, os voy a regalar mi visión de la vida, no para que os guste, disguste o se entre a debate, simplemente me apetece que quede constancia.
¿Nunca habéis escuchado a alguien decir: mi consuelo es que todo esto que me gusta seguirá aquí cuando yo ya no esté, o algo similar?
Yo creo que es precisamente lo contrario, cuando una persona desaparece, deja de ser, muere, todo lo que esta había conocido vuelve a la nada. Un mundo entero desaparece para siempre. Que hay tantos universos y mundos como seres vivos y si queda algo de nosotros es porque otro ser ha decidido incluirnos en el suyo. Lo mismo es aplicable a nuestro planeta, que también está vivo, cuando muera, absolutamente todo y todos desapareceremos.
Pienso que entre todos los seres vivos y por nuestros actos mantenemos algún tipo de equilibrio que contribuye a la continuidad de este milagro para que tal vez algún día si llegamos a estar preparados la respuesta a la gran pregunta nos pueda ser revelada.
Tal vez para mi esa sea la única respuesta a por qué es necesario vivir y a pesar de todo lo que se sufre intentar sacar la mejor. Para crecer y llegar muy alto, dejar nuestra marca en otros mundos, que nuestras raíces puedan crecer libremente y extenderse por la tierra, que sean cimientos sólidos para la continuidad de este equilibrio y para que en este tiempo que se nos ha dado, hacer los otros mundos mucho más grandes y plenos. Hasta el día que estemos preparados. Feliz y larga vida, a pesar de todo lo que no entendamos.

En algún lugar cerca de la costa. Hoy hace sol, pero no castiga a nadie.


David Beceiro Puentes.

martes, 26 de agosto de 2014

La rueda gira.


 Donde todo termina, todo vuelve a comenzar.

El corte es limpio, largo y profundo, de precisión quirúrgica, no solo te parte el pecho y el abdomen hasta que se derrama todo lo que llevabas, entre la sangre y las vísceras hay algo más antiguo y oscuro. Esa pequeña caja negra que llevaba tanto tiempo enterrada que ni recuerdos de su existencia había dejado. Ya no recordabas cuanto había dentro y lo poco preparado que estabas para verlo. Te barre y te reduce a la nada, toda esa pena y angustia, verdadera y profunda tristeza, acumulada desde la infancia produce tanto dolor que tu mente se abre a la verdad absoluta. El principio y final, la pregunta que habías olvidado y también la respuesta. Recoges el corazón del suelo y lo colocas dentro, late con fuerza, donde todo termina, todo vuelve a empezar. La rueda siempre gira.



He vuelto.


42


Y cobraré todas las deudas.


martes, 20 de mayo de 2014

Hocus Pocus - Mocus Pocus - habemus mierda



Retomando el tema del otro día parece que a lo largo de los siglos nuestra "defensa" contra esta ignorancia profunda en la que estamos sumidos, la inevitable muerte y que a esta complejísima máquina de la que formamos parte poco le importen nuestros sueños, anhelos y esperanzas mientras cumplamos el propósito de nuestra existencia que además realmente desconocemos ha sido crear esta sociedad tan compleja, en la que a diario y a lo largo de la historia se han ido materializando y vivido nuestros propios sueños; unos consiguiendo que su legado perdure y otros siendo completamente aniquilados. "Detrás de cada medalla concedida hay cien héroes anónimos" decía cierto autor. Bien, quede dicho como homenaje a los caídos.

Igual que los animales no humanos se devoran entre ellos o devoran el entorno durante incontables ciclos para que la naturaleza mantenga su equilibrio, nosotros hemos creado nuestro Edén a costa de hacer a mayores un mal uso y abuso de los recursos naturales del planeta y en aras de nuestra supervivencia el sacrificio de millones de animales. ¿Cuántos litros de sangre se secan al sol cada día que nace? Posiblemente la respuesta nos horrorizaría.

Lejos de terminar aquí la cosa, en nuestra sociedad, la riqueza que más se valora es la que más desigualmente está repartida, donde unos parásitos que se han agarrado a la cúpula desangran y devoran con fruición a sus congeneres, sin importarles nada, en un ciclo que se repite hasta la base, anteponiendo siempre el bienestar individual al colectivo, sin importar el precio que haya que pagar; tal vez por esto mismo, no se produzca el cambio tan necesario en nuestra sociedad.

En nuestro ignorante paraíso, vivimos una vida lo suficientemente larga para sacarle provecho, pero estamos muertos mucho tiempo. Este hecho en lugar de fomentar el avance de las ciencias y la cultura para beneficio de todos y para poder responder a las grandes preguntas produce el efecto contrario: Nos levantamos cada mañana pensando que esto será así para siempre, a pesar del recordatorio que nos va dando el espejo, intentamos abrir camino y sobrevivir mientras que unos pocos han aprendido a drenarnos y aprovecharse de tal forma del resto que inconscientemente hemos aprendido no solo a servirlos, sino a consentir todo a lo que nos someten de tal forma que rondamos el patetismo; La cúpula no cae, porque hay una base muy firme de gente ciega, sorda y muda, manipulada por los poderosos y anulados por las doctrinas de las religiones. Y los que se aprovechan de este Edén que hemos creado, se ríen alto, muy alto.

Me declaro hereje.


domingo, 2 de marzo de 2014

Héroes de arena



 Decir que nuestra existencia es fascinante, es decir poco. Los seres humanos tenemos a la vez un don y una maldición. Una mente en continua expansión, capaz de revivir y evocar cosas que han pasado mucho tiempo atrás, preocuparse por cosas que pasarán dentro de miles de años y ser conscientes de casi todo lo que en este mundo está al alcance de nuestros sentidos y que hay mucho más fuera de este: ese gran universo por el que navegamos. Por otro lado, esa mente que no tiene límites está alojada en un cuerpo que es completamente ajeno a todos nuestros anhelos y deseos, sin que nosotros lo deseemos envejece, enferma, hay partes que incluso se pudren y llegados a un punto dejará de funcionar queramos o no y moriremos. Tan sorprendente y aterrador a la vez como escuchar el latido de nuestro corazón. No se puede hacer nada para evitarlo. Esa es la verdad más importante de nuestra existencia.

Como bien decía la frase "Somos dioses y gusanos al mismo tiempo".

 Nacemos en un mundo en continua creación y destrucción, tanto los otros seres vivos como parte del entorno. Nosotros contemplamos y somos parte de este "equilibrio". A lo largo de nuestra existencia, nuestra mente, "consciente" de esta verdad aterradora, ha desarrollado mecanismos para proteger nuestra cordura y evitar que la ansiedad nos destruya, asumir todo el peso de la realidad es demasiado para cualquier persona. Toda la complejidad de nuestra sociedad, nuestros quehaceres diarios, incluso la aparición de las religiones forman parte de este mecanismo. Cuanto más complejo se vuelve todo a nuestro alrededor, más profundamente entierra la mente esta verdad fundamental. Es por nuestro bien, nuestro ego rechaza de pleno este fin, seguimos evolucionando y hasta el último segundo de nuestra vida nos creemos inmortales.

 No queda más que decir, en este caso, que es todo un privilegio estar disfrutando de este don y de esta oportunidad y aunque se suela decir muy a menudo que no hay tiempo, aunque limitado, realmente es lo único que tenemos.

lunes, 2 de diciembre de 2013

El secreto.



   ¿Pero es que no sabes llevar las manos dentro de los bolsillos como todo el mundo? ¡Así es normal que estén heladas!. Me dice con cierto retintín.
 Ella toma mis manos heladas con las suyas que están casi hirviendo, como un pocillo de chocolate recién hecho.
Su piel es suave, es una sensación tan agradable que se extiende desde las manos por todo mi cuerpo como cuando el deshielo marca la llegada de la  primavera y el sol que alumbra en el cielo es esa sonrisa gigante que ella me regala a veces en ocasiones como esta y que me llega hasta el alma.

La vida son muchos pequeños momentos, pequeños tesoros y por supuesto, secretos. Aunque ahora ya os imagináis por que llevo siempre las manos fuera de los bolsillos por la calle cuando se que voy a verla. Es un sacrificio que merece la pena aun corriendo el riesgo siempre de parecer un tontiño. Termina la magia de ese instante y tras una buena conversación y una bebida caliente, es hora de despedirse hasta el próximo día y ya de vuelta, con las manos aun calentitas en los bolsillos me pregunto si alguna vez podré disipar esas nubes tristes de su mirada.

domingo, 3 de noviembre de 2013

XIII



  Nos escondemos tras unos muros tan altos que no podemos ver lo que tenemos delante. Toca huir, te levantas de la cama con lo que ha sobrado del día anterior o te han dejado. Baile de máscaras y supervivencia: llegarás lejos, si la vida no te devora antes. Si nadas mar adentro durante demasiado tiempo terminarás conectando con todo, pero tarde o temprano te ahogarás o te devorarán los peces. La felicidad es un estado mental necesario para sobrevivir al día a día. Unos pocos afortunados consiguen ver la realidad de este mundo injusto, desequilibrado y totalmente corrompido por nuestra mano; no es algo que una mente sana pueda soportar y terminan enfermando. Otros pocos valientes deciden que ya no quieren jugar más a que las horas se vayan convirtiendo en recuerdos y deciden pasar literalmente. Nuestro mundo y la vida es una máquina perfecta, si un engranaje se ha vuelto defectuoso o ya no es necesario para la máquina, lo hará desaparecer y creará otros nuevos para que ocupen su lugar. Sea cual sea el gran plan, no entiende de pequeñas personas, vidas, sentimientos y egos. Lo único que importa es que la máquina pueda funcionar hasta el final, si es que hubiese alguno, al precio que sea. Y nada más. ¿Pero qué cojones es esta mierda?.

domingo, 18 de agosto de 2013

19. Más cerca del cielo.




           Todo ha cambiado. Al principio cuando todo está reciente lo normal es tener sueños en los que aparece esa persona que falta, te unes más a una gente, te distancias de otra y te haces una serie de promesas que el tiempo va debilitando; Asumir que la realidad es que absolutamente todos estamos destinados al olvido y al vacío posiblemente sea un hecho que ni en la fase adulta (ni nunca) terminemos de asimilar. Simplemente no estamos preparados. La prueba es que si uno se pone a pensar seriamente en la muerte, se activan casi de inmediato todos los sistemas de "alarma, algo terrible está sucediendo" del cuerpo, como si nos estuviese dando un ataque de ansiedad. Somos supervivientes, seres cobardes (valientes) que nos adaptamos, en el fondo dando gracias inconscientemente de que solo nos haya salpicado la sangre y que el golpe de la guadaña, ese que quita la vida, se lo haya llevado otro. Vivimos y queremos vivir. Hay afortunados que se escudan en la religión del tipo que sea para sobrellevar el fin, afortunados vosotros a los que vuestra mente os permite tener fe, yo la mía la perdí hace mucho tiempo y de las religiones solo encuentro útiles para la vida ciertos aspectos de la filosofía budista.

Mi amigo era una buena persona, cuando nos conocimos, nos llevábamos a muerte y nos odiábamos; ese odio sano de la gente que compite, por ser demasiado parecida; con el tiempo nos hicimos muy buenos amigos ya que como he dicho, nos parecíamos mucho y nos gustaban cosas similares (como hacer sopa de madrugada cuando volvíamos de fiesta). Las tardes de charlas en el Sevilla, mientras se tomaba un café y fumaba, sabía escuchar y lo hacía, con esa sonrisa que tenía de oreja a oreja. Ironías de la vida, que la persona con más problemas, que más tendría que decir y debiera de hablar, sea la que escuche. Ahí admito que me mal acostumbraste, como nunca nadie me ha entendido como tú lo hacías, pues por norma general prefiero no hablar de lo mio con nadie, porque no me sale.

Podría transformar esto en una entrada nostálgica poniendo lo típico o hacerla épica pero sería de imbécil y egoísta, porque lo que echo de menos es que tengas vida en ese cuerpo que la perdió por pura mala suerte.

Después de tanto tiempo, te seguimos queriendo y nos acordamos de ti, cada uno a su manera honra tu memoria y nos llevamos una parte de ti con nosotros para siempre, porque las personas somos mucho más que un cuerpo pudriéndose en una caja.



sábado, 16 de febrero de 2013

Más relativa que nunca.


 Demasiado rápido; la verdad es que somos responsables de lo que pasa; echarle la culpa al de al lado es la moda, pero primero estabamos nosotros en la órbita del asunto. Toda esa corrupción que tenemos por encima, una gran parte, es un reflejo de todos nosotros, lo que quiere decir que una parte del plato de heces que estamos degustando muy gratuitamente, es de nuestra cosecha y aun encima, frío, que jode más. El día a día, demasiado yo y muy poco mencionar el tú o el ellos salvo para arrojar mierda, o por conveniencia, dos deportes de contacto en los que la mayoría del populacho es primer dan. Cuando la gente se aburre de su situación o de si misma tiende a reinventarse, cambiar la historia, las comas en las frases, poner alguna tilde, usar el lenguage sms y los más duchos en la materia se tiñen y cortan el pelo, escriben en un blog intentando llamar la atención, trolean alegremente por internet y sonríen cuando son empalados por el recto.

 Tenemos todo el derecho del mundo a que nos pasen cosas buenas, ser felices y disfrutarlas pero hay recordar que los amigos de verdad son muy importantes y hay que cuidarlos (ellos van a hacer lo mismo y los vas a echar mucho de menos cuando ya no estén), que el enemigo de mi enemigo NO es mi amigo (podrás juntarte para compartir necedades pero la instantánea desde el aire siempre será la de dos tontos hablando intentando justificarse) y que todo lo bueno de la vida empieza en la punta de nuestra nariz. Deberíamos de considerar un cambio de chip. Que ese yo se convierta un poco en ese tú.

 A pesar de lo duro del camino, si te paras un poco y consideras tus opciones frente a un problema, ¡Qué victoria señores!, ¡Qué victoria! y un simple cambio de actitud basta.

domingo, 22 de julio de 2012

Hoy.

 En el mundo hay suficiente espacio para todos; va con segundas, claro. Este discurso le he repetido varias veces en mi mente, recordando al mundo y personajes mi asombro, mi total incapacidad para asimilar esta forma de vivir, en la que dejan el tiempo correr y hacen como si nunca nada hubiera pasado, mientras la mierda les salpica las sonrisas. Pero las cosas pasan.  El precio que uno ha de pagar por ser fiel a unos principios, defender su forma de pensar y honor, se ha convertido en desprecio y olvido, sentir culpabilidad por estar despierto y preparado; abrazar la verdad es caminar cogido de la mano con la soledad.

Esta es la mentalidad que se viene arrastrando desde la posguerra, estar divididos es la herencia recibida por las anteriores generaciones, en un país donde antes que ser solidarios preferimos devorarnos los unos a los otros como hienas. No nos damos cuenta que abrazamos una mentalidad salpicada de sangre, que de esta forma estamos abriendo de par en par la puerta a la ignorancia, la miseria, la enfermedad y el hambre, que les seguimos dando cancha a los imbéciles que en el fondo desearían ver un derramamiento de sangre entre paisanos y que el primer paso es darse cuenta y abandonar las filas de esa gente en la que tu lealtad no es correspondida, sino reída a carcajadas. La única verdad que existe para que este mundo mejore es transformar nuestro entorno a  imagen y semejanza de esa gran persona que podemos llegar a ser, pero tener buena voluntad no es suficiente si al final decides ignorar lo que pasa. Como ya he dicho las cosas están ahí, te gusten o no. Todo el mundo puede luchar de alguna forma. El cambio siempre ha estado en nuestras manos... ¿Te atreves a intentarlo o prefieres seguir siendo un borrego más en el rebaño?.

lunes, 1 de agosto de 2011

Con mucho cariño.

Para todos vosotros, con los que últimamente he estado hablando tanto.

Son las cinco y media de la mañana, de aquella manera voy a cumplir mi promesa de empezar a acostarme temprano; de verdad que me iba a la cama, pero tenía que escribir esto.

Falta algo, esa es la palabra. El vacío traidor que nos acecha y aborda en esos momentos de debilidad. Vivimos nuestras vidas y seguimos luchando contra nuestros miedos, se abren nuevas puertas que nos ofrecen nuevas perspectivas, aparecen nuevas personas en nuestras vidas con los que pasamos momentos estupendos y cuando volvemos a casa, es cuando nos damos cuenta de lo que realmente falla, no es que nos hayamos olvidado, sino que finalmente recordamos a esa persona especial que ya no está y con la que nos encantaba compartir todo lo bueno y todo lo malo, que nos hacía sentir bien y seguro; nuestro padre, madre, nuestro mejor amigo, nuestro amor perdido.... nos damos cuenta de que algunas heridas son más profundas de lo que pensamos y que no sabemos con certeza si algún día se terminará cerrando o si el tiempo y la costumbre terminará por taparlo todo. Uno se siente culpable y triste, aun sin razón alguna.

Como hablamos hoy, somos muchos hermanos compartiendo el silencio. Contra uno mismo no hay máscara ni verdad que valga. Al contrario de lo que podais creer, esta no es una entrada de blog pesimista, simplemente intento deciros lo mejor que se que a veces, es normal estar mal.

Un abrazo muy grande y mucho ánimo a tod@s.

sábado, 30 de julio de 2011

La playa

Las olas vienen y van esta mañana, la espuma llega hasta mis pies y juega a rodearlos caprichosa. Los primeros rayos de sol arañan sin piedad la mirada del que aun no ha dormido. No hace casi viento, tal vez hoy acompañe el buen tiempo y la gente venga a esta playa cuando yo esté en otro lugar durmiendo. Me dejo caer de espaldas y me quedo como si fuese un tonto crucificado. Noto la arena deslizarse entre mis dedos como tantas otras cosas que ya han pasado; tan solo unas pocas gaviotas madrugadoras son testigo de este momento, el sonido del mar y mi corazón que a pesar de todo lo pasado, ha decidido seguir latiendo, noto la vida en mis sienes. Siento que el sueño viene y me hago uno con todo. Como será algún día. La paz vence al miedo.

Al final todo termina llevándoselo la corriente, todos volvemos al mismo charco, una gota que ha de regresar algún día para perderse, un cuerpo que se refleja todos los días en un espejo, un alma con alguna grieta y con algún parche de esos que el tiempo te va dando, esos mismos ojos que te juzgan delante del espejo cada mañana. Te ves y te aceptas; si puedes verte tal como eres cada mañana, es porque no hay nada de lo que arrepentirse. La realidad ha destruido la máscara. Eso es bueno.

jueves, 14 de julio de 2011

Un piano...

...Es un instrumento ordenado, es el arte tangible, mágico para los oidos, en una palabra, perfecto.
Creo que por eso nunca terminé de aprender a tocarlo. No pega conmigo, así que me he vuelto al bajo, viviendo en la clave de Fa!, si fuese un piano, esto significaría que solo soy una mitad, y al contrario de lo que pudieses pensar, esto no quiere decir que me falte nada, es una mitad sólida y completa, una mitad moderna, de las que se llevan y salen a comerse la vida con ganas cada mañana, una mitad con sonrisa completa, una mitad con todas las extremidades y una cabeza en la que siempre hay un montón de cosas dando vueltas.

Es una mitad que se completa gracias a todos vosotros, los que compartís esas cosas del día a día conmigo y los que estais lejos pero me llegan noticias , sois los que me haceis ver nuevas opciones y me sorprendeis, los que servís de combustible para mi motor cada vez que se que estáis bien y felices, de los que puedo ser escudo y espada y los que me ofreceis vuestro muro si las cosas van mal, que aun siendo una mitad en clave de Fa, me haceis sonar como un piano completo.

Podría haber sido un ego vacío, de los que solo se preocupan por uno mismo, gracias por haberme cambiado.